Ha pasado mucho tiempo de aquellos inolvidables días y aún recuerdo con nostalgia la voz del Mellizo a través del transistor….

Aquello que siendo niño un día encontré,
la dureza de la vida me lo extravió.
Durante años lo busqué,
Sin hallar la solución.
Hasta que el tiempo lo despertó,
Y lo sentí guardado dentro de mi corazón…

Biografia Roque Barato El Torres

Nací un caluroso mes de julio, en la localidad manchega de Moral de Calatrava… no siendo este, por desgracia, el lugar geográfico más apropiado para escuchar y aprender el noble arte del flamenco. Por la escasa afición y poca divulgación que existía en aquellos tiempos, muy pocas veces o de tarde en tarde era posible escucharlo.

Un día, a la temprana edad de siete u ocho años, por pura casualidad, escuché un cante en una de esas antiguas radios. Quedé prendado. No sabía de qué cante se trataba ni a que palo pertenecía pero fue algo tan maravilloso que en aquel momento deseé que no terminase nunca..

Al escucharlo me sentí atrapado por algo imposible de definir, tal vez su dulzura, su sentimiento o quizás su embrujo… Recuerdo que después de aquel día quedó sembrada una duda en mi memoria ¿cuándo volvería a escucharlo otra vez? A los pocos días, lo volví a sentir, era el mismo cante pero esta vez no me encontraba solo, rodeado de familiares y vecinos del lugar pregunté si alguien me podía decir que era aquello que estaba sonando. Para mi sorpresa y emoción uno de los allí presentes respondió - eso es una malagueña del Mellizo. Me quedé boquiabierto mientras en mi cabeza revoloteaban aquellas palabras, para mi entonces mágicas - ¡una malagueña del Mellizo! Me surgieron entonces montones de preguntas, -¿quién era el Mellizo? ¿Qué era una malagueña?.

Pues señoras y señores, aquella ingenuidad infantil quedó atrás y ahora ya puedo contestar a todas aquellas preguntas que a día de hoy recuerdo tan cercanas. El Mellizo fue un creador de este estilo de cante como lo fue Chacón, La Trini, El Canario, La Peñaranda y otros más que con el tiempo fui descubriendo. .

Y de esta forma poco a poco el flamenco me fue cautivando… pero tardé años en sacarlo por el respeto que me despertaba. Hasta que un buen día, por circunstancias de la vida, mi corazón se llenó de Fe, de ilusión y sobre todo de esperanza y volví a sentir lo mismo que sintió aquel muchacho en su infancia, cuando sonó la malagueña del Mellizo y me atrapó por primera vez..

Ha pasado mucho tiempo de aquellos inolvidables días y aún recuerdo con nostalgia la voz del Mellizo a través del transistor….

Aquello que siendo niño un día encontré,
la dureza de la vida me lo extravió.
Durante años lo busqué,
Sin hallar la solución.
Hasta que el tiempo lo despertó,
Y lo sentí guardado dentro de mi corazón…